Cuando Gustavo Cerati tenía apenas 5 años, recibió una armónica de juguete. Aunque era un instrumento sencillo, lo llenaba de curiosidad: soplaba, experimentaba, buscaba sonidos… y sin darse cuenta estaba dando sus primeros pasos en la música.

Unos años más tarde, a los 9 años, sus padres le hicieron un regalo que marcaría para siempre su destino: una guitarra acústica. No era solo un objeto, era una invitación a explorar, a soñar, a crear.
Con esa guitarra, Gustavo comenzó a sacar canciones de oído, especialmente de sus ídolos, The Beatles. Pasaba horas en su habitación practicando acordes, mientras muchos niños de su edad estaban en la calle jugando a la pelota. Esa decisión de quedarse con su guitarra no fue una casualidad: era el inicio de una vocación.
Con el tiempo, esa pasión lo llevaría a formar Soda Stereo, a llenar estadios y a convertirse en una de las voces más influyentes de la música en español. Pero todo comenzó con aquel regalo sencillo, que más que un instrumento fue una puerta hacia un universo creativo.
Esa guitarra no solo le dio música a Gustavo. Le dio propósito, identidad y un camino que inspiró a millones.
Esta Navidad, recuerda: un regalo puede cambiar una vida.
Regala música. Nunca sabes si ese detalle encenderá la chispa que despierte un sueño eterno.



